Make your own free website on Tripod.com

Testimonio de un creyente

 

POR GUILLERMO VEGA ZARAGOZA
Coisas pequenas sao tudo o que eu te quero dar

e estas palavras sao, cosas pequenas

que dicen que eu te quero amar.

"Coisas pequenas", O Paraiso.

Lo que ustedes van a leer van es el testimonio de un creyente, luego de haber confirmado por sus propios sentidos las apariciones de Santa Teresa Salgueiro en México. Aquí están las pruebas y los documentos que lo ratifican. La historia es así.

Casi un año después de su visita a México donde la pude ver en primera fila en el viejo Teatro Metropolitan, oficiando la ceremonia del fado y el saudade, en incipiente estado de buena esperanza, Santa Teresa de Madredeus anunció una nueva serie de apariciones, incluso más amplia que la anterior.

Compré los boletos, de nuevo en primera fila, dos meses antes como acostumbran venderlos esos mercaderes que deberían ser lanzados del templo del arte, que se hacen llamar Ticketmaster. Y esperé pacientemente la llegada de los ángeles de negro.

Y entonces la voz llegó por el teléfono. Había la posibilidad, todavía remota, de hacerle una entrevista a alguno de los miembros del grupo durante su visita a México. Pasaron los días y parecía que no se concretaría nada, pero el milagro se hizo. Madredeus realizaría una conferencia de prensa, la primera en las tres ocasiones que han visitado el país. Y ahí estaría yo, por cortesía del semanario etcétera.

Llegué puntual a la cita, a Tower Records de la Zona Rosa el miércoles 7 de abril a las dos de la tarde. El segundo piso de l local, acondicionado como improvisada sala de conferencias con incómodas sillas, ya estaba abarrotada. A las dos y cuarto, se hizo el milagro: allí estaba ella, de cerca a escasos dos metros, con un saco beige y un vestido con flores, flanqueada por los enigmáticos hombres de negro. Así, vista a la luz del día, la tez de Santa Teresa se revela más blanca que la que mostró en la película que registro para el mundo sus primeras apariciones, Historia de Lisboa.

Tan pronto llegaron ante la mesa que serviría de presidium, los fotógrafos se abalanzaron sobre ellos para acribillarlos con disparos de cámara. Santa Teresa sonreía tímidamente mostrando su diente frontal ligeramente protuberante, que le da ese eterno aire infantil, y su mirada apacible y tierna.

De inmediato empezaron las preguntas. Casi todas ellas respondidas por Pedro Ayres Margalhaes. Con su cabeza maciza y su canoso cabello ensortijado y desordenado, como un posmoderno poeta romántico, Pedro es el indiscutible líder del grupo y los demás miembros no parecen querer disputárselo, ni ante las cámaras ni encima del escenario. José Peixoto se la pasó haciendo garabatos en un papel y Fernando Júdice le ayudó un par de veces a Pedro a aclarar algún término difícil de entender en su inefable portuñol. Sólo Carlos Maria Trinidade respondió a un par de preguntas con su severidad monástica.

Yo hice varias preguntas: ¿cuándo saldrá el nuevo disco? Si es cierto que algunos de ellos están trabajando en un proyecto paralelo, con un estilo totalmente diferente al de Madredeus. Si sabían que se está organizando un encuentro mundial de fans del grupo en Lisboa a través de Internet. Específicamente a Teresa le pregunté como estaba Inés y de qué forma había cambiado el hecho de ser madre su vida y su trabajo como cantante.

Al parecer Pedro no entendió bien la primera pregunta y antes de decir que el nuevo disco aparecería hasta la primavera del año 2,000, enlistó todas las ciudades que visitarán durante la gira. Del proyecto paralelo no respondió. Sobre el encuentro de fans, dijo que siguen muy de cerca los mensajes de sus fans por Internet y que el encuentro podría ser en una pausa de la gira para estar presentes en Lisboa, pero que hasta el momento no hay fecha para realizarlo.

Teresa se mostró sorprendida acerca de la pregunta sobre Inés. "¡Qué bien enterados están!", dijo y agradeció la preocupación por su hija, que se encuentra muy bien con sus seis meses de edad. Sobre la forma en que ha cambiado su vida el hecho de ser madre, contestó que le ha cambiado la forma de ver la vida, porque ahora la ve a través de los ojos de su hija.

Lo que más me llamó la atención fue la disposición de Pedro y Teresa por dar respuestas inteligentes a preguntas aparentemente anodinas (por no decir imbéciles). Por ejemplo, una reportera le preguntó a Teresa porqué siempre se vestía de negro. Y Teresa respondió magistralmente acerca de que sólo en la ausencia puede darse lugar a la poesía. Es decir, lo importante es la música y la poesía y los músicos quedan en un segundo plano.

Otra respuesta interesante fue la que dio Pedro acerca de qué conocía acerca de la música mexicana. Confesó que hasta hace poco escuchó a Chavela Vargas y que se sintió profundamente sorprendido y profundamente ignorante al mismo tiempo. También manifestó su respeto a los músicos, a los mariachis que tocan en la Plaza Garibaldi, y que todos los músicos deberían aprender de su ejemplo de humildad ante la música.

Un periodista le preguntó a Teresa su opinión acerca del entusiasmo de sus fans y que la llamaran "Santa Teresa' y "La Voz de los Ángeles". Desde luego que hacía alusión al mejor sitio de Madredeus que existe en Internet, y para corroborarlo, el periodista llevaba en las manos impresiones de esas páginas web. Teresa respondió que agradecía mucho el entusiasmo y que sólo podía explicarlo por la generosidad del público. (Generosa tú, Teresa, al ofrecer al mundo tu voz y tu presencia).

La conferencia terminó y cosa rara en este tipo de eventos los reporteros se abalanzaron sobre los artistas en busca de autógrafos, sobre todo de Teresa, quien firmó cuadernillos de discos, posters, fotos y simples papeles, con dedicatoria para ellos o para sus novias. Sus representantes la urgieron a que pasara aun saloncito privado para una entrevista con la televisión, por lo que el último autógrafo que dio en esa ocasión fue a un servidor. Más tarde los noticieros dieron cuenta de la conferencia de prensa y las declaraciones de Teresa.

Finalmente el jueves llegó la hora del concierto. Llegué temprano con mi amigo Fernando Santamaría, lusófilo muy a su pesar, quien llegó ataviado como debe de ser: con traje y corbata negros. Nos metimos a cenar a un restaurante cercano al teatro y cuando nos acercamos a la entrada una larga fila de personas aguardaba penetrar al recinto. De todos modos, nosotros teníamos boletos para la primera fila.

Al dar la tercera llamada, las luces se pagaron y aparecieron los músicos. Teresa ataviada como siempre de negro, pero con una especie de bata de encaje azul marino. De inmediato comenzaron con "Pequeñas cosas" y no pude reprimir las lágrimas de emoción. De nuevo estaba allí, en un mejor lugar que hace un año, a unos cuantos pasos de la voz más bella del planeta.

El concierto fluyó muy bien, a pesar de que la primera parte fue de canciones especialmente melancólicas, provenientes sobre todo de O Paraiso y Ainda. En mi opinión, los músicos estuvieron más concentrados y con un mayor virtuosismo que en mayo de 1998. Teresa apenas habló. En esta ocasión no bailó y Pedro afinaba las cuerdas de su guitarra en cada canción. Como siempre, José concentrado en las cuerdas de su instrumento como si no tuviera otro cometido en la vida. Fernando es el más apasionado con su bajo acústico. Y Carlos Maria enfrascado en las teclas de su sintetizador.

En la segunda parte, tocaron temas más antiguos y en los dos encores complacieron las peticiones del público que exigían a gritos "Guitarra" y "Alfama". Sorprendentemente, no tocaron "O Pastor" como rúbrica, lo cual me pareció sumamente extraño, como si los Rolling Stones no tocaran "Jumpin' Jack Flash". La música terminó casi a las once de la noche y después de tocar de cerca la gloria salimos al calor infernal de la ciudad.

Al día siguiente, una estúpida locutora de la estación de radio llamada Radioactivo externaba por las ondas hertzianas multitud de necedades acerca de la forma en que iba vestida la gente al concierto y lo "difícil" que era la música de Madredeus. Desde luego, para ella "difícil" es un eufemismo para "aburrido". ¿Pero qué puedes esperar de una niña idiota que se entusiasma con Control Machete y demás estulticias dizque hip-hoperas?

REGRESA AL INDICE