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ENTREVISTA CON MADREDEUS EN MEXICO

Pedro Ayres, artífice del grupo que irrumpe a contracorriente

El objetivo de Madredeus, que la música tenga un papel social
La preocupación del creador, interpretar música portuguesa que entiendan otras culturas

POR PABLO ESPINOSA / LA JORNADA / Abril 18, 1999

Teresa Salgueiro en entrevista:

"Cantaba fado, pero a capella. Si ocasionalmente lo hacía con guitarra era un tipo especial de fado. Desde niña amo el canto, pero el fado me ha parecido siempre una música demasiado fuerte, que involucra emociones duras. Mi amor por el canto viene de otras fuentes, de otro tipo de emociones: mi madre me cantaba siempre, cuando niña. De manera tal que cuando hice, con otras cantantes, la prueba para ser la cantante de Madredeus, las tres canciones en que consistía la prueba me resultaron de inmediato familiares, muy próximas a mi persona. Desde entonces se convirtió en mi pasión más grande, porque la música de Madredeus no es fado, no es música popular, no responde a una definición que la reduzca. Es una pasión muy grande, es una música que está muy cerca de las emociones verdaderas, del pensamiento de las personas".

Inés, que es una bebé tan bella como su madre, deambula en su carreola por el lobby del hotel, mientras la señora Salgueiro y el resto de Madredeus se afanan en sus equipajes, degustan bebidas, siguen el viaje que inició hace 13 años:

"Madredeus hace música desde hace ya trece años, pero lo hace muy solitariamente. Su estilo es de verdad muy original. Admiro la forma como hacen un trabajo personal, muy original, artistas como Misia y como Dulce, que son las figuras de mayor relevancia en Portugal actualmente, que hacen música en portugués, pero no puedo decir que estamos formando parte de un movimiento estético, porque Madredeus tiene un camino muy solitario. El de Misia es un camino con mucha historia, con un estilo muy especial de hacer canción. El de Dulce Pontes es también impresionante, inclusive cuando hace temas de Amalia Rodrigues. Lo importante en todo esto es que en Portugal tenemos la alegría de volver a ver la dicha de asistir a conciertos, de vivir la música en comunidad, pero sobre todo que la gente puede disfrutar de su música cantada en portugués".

-¿Qué parte te corresponde, además del canto, en el barco Madredeus?

-Yo no compongo, sólo canto, pero estoy normalmente presente cuando Pedro escribe, no las melodías, sino las letras. Las palabras que elegimos son fundamentales, porque corresponden a verdades, son palabras que voy a contar sintiendo una verdad en el cuerpo. Eso es lo que canto, palabras pulidas para decir sentimientos verdaderos.

-¿Corresponden a una técnica de respiración los movimientos de Pavlova de tus brazos?

-No es algo consciente -sonríe. No sé qué hago cuando canto. De eso me percato, a veces, cuando veo nuestros videos. Después de que grabamos nuestro segundo disco me inscribí en el conservatorio. Allí conocí de técnicas de respiración. Pero también conocí una disyuntiva vital: o seguía como estudiante de canto o seguía como cantante de Madredeus. Es obvio que me decidí por lo último, pero lo importante que aprendí fue que lo mejor en música es lo natural, es decir, que el fraseo, la respiración, todo debe ser natural, hacerlo todo en la vida de manera natural. Si me inscribí en el conservatorio fue por una razón sencilla: porque me gusta el canto, porque me interesa saber más de él, no porque hubiera querido o siquiera pensado ser cantante de ópera, no. Sencillamente porque me gusta el canto. Tuve un maestro mexicano de quien aprendí mucho en el conservatorio.

-Suelen categorizar las tesituras en los conservatorios, ¿cómo te clasificaron?

-Como soprano ligera, pero eso es sólo para los repertorios de ópera, para lo demás no sirven las categorizaciones.

-¿Hay idiomas más prosódicos, más musicales que otros? ¿El portugués, por ejemplo?

-No sé si sea más musical, pero sí el que entiendo más, el que siento más cerca. Es un privilegio cantar en nuestro idioma. Lo hice, mientras estudié en el conservatorio, en italiano y en latín, con mi maestro mexicano, pero en realidad todo depende, más que de la prosodia, de la aproximación que tú mismo haces del idioma.

-¿Te sigue pareciendo demasiado fuerte el fado, lo cantas?

-Me sigue pareciendo fuerte. Lo canto ocasionalmente con amigos. Recientemente he tenido la oportunidad de grabar dos fados con el guitarrista Antonio Seiguí, que me había invitado a participar en algunos de sus conciertos y a finales del año pasado grabó su disco El fado y otros portugueses. Se trata, entonces, de la primera vez en mi vida que grabo fado.

Hoy Madredeus es un gran barco-taller. Antes era una quimera. Narra el artífice de este agrupamiento, el maestro Pedro Ayres Magalhaes:

"La idea era construir, a su vez, una idea. Yo estaba joven, tenía muchos años de trabajar en la música y quería seguir siendo músico, pero no estaba contento con lo que avizoraba en el futuro. Quería intentar, en consecuencia, hacer música popular en portugués, ya que la tendencia eran los instrumentos eléctricos y un estereotipo de actitudes ligadas a la música eléctrica que no me interesaba continuar.

"Había escrito muchas canciones para los varios grupos eléctricos que tuve. Eran cantadas en portugués, pero la batería y las guitarras hacían tanto ruido que nadie comprendía lo que estábamos cantando. Mi posición respecto a la polémica de si cantar en portugués o en inglés, de si era nuestra lengua musical, era: quitemos la percusión, toquemos acústico, para entender nuestro propio idioma en música. Mi idea entonces era crear un grupo de jóvenes, un atelier donde pudiésemos crecer en nuestras capacidades. Funcionó de manera estupenda ese atelier, porque ni era mi actividad central en la vida ni en la de Rodrigo Leao, ambos además teníamos nuestros propios grupos por separado.

"Nuestro grupo, entonces, existía y crecía en la medida en que hacíamos canciones y arreglos escuchables. Además de quitar la percusión, propuse otra variante: había estudiado durante muchos años guitarra clásica en el conservatorio, pero la había arrumbado porque las perspectivas para un guitarrista clásico son o el concertismo, cosa que logran apenas unos cuantos, o dar clases. Tenía gran nostalgia de mi guitarra, así que introduje lo que hoy me gusta denominar nuestra artesanía guitarrística, que es, junto a la voz de Teresa y las canciones sencillas, el sello distintivo de Madredeus".

-Ese grupo que hiciste con Rodrigo Leao se llamaba Los héroes del mal por un juego de palabras con Les fleurs du mal?

-No es por Baudelaire -sonríe Ayres. Se trata, en cambio, de la primera frase de nuestro himno nacional.

-¿Era ironía?

-Era poesía.

-¿Cómo logró florecer una idea tan a contracorriente como la de una música popular contemporánea con identidad cultural, y que no encallara en la industria de la música?

-Me parece que lo fundamental fue nuestra actitud, una idea inicial que mantenemos y que consiste en buscar que la música tenga un papel social determinante. El grupo creció, ciertamente, con esas preocupaciones, aunque han cambiado muchas cosas desde que nuestro público originalmente estaba constituido por nuestros amigos, por críticos de música, literatos, gente que iba por gusto y convicción al barrio de Madredeus a escucharnos. Todo fue tan así que grabamos en dos días lo que fue a la postre nuestro primer disco, Existir. Eramos un grupo que al ser profesional no lo era, empero, en el sentido de lo que dicta la industria de la música.

''Funcionábamos unos diez días al año, que era cuando nos juntábamos por gusto, cuando teníamos canciones por hacer para quienes se identificaran con ellas. En 1987 Madredeus era tan sólo un libelo poético, una idea de repertorio que tuvo su confirmación en una gira por Portugal, en 1991, que fue la primera gira después de la revolución (de los claveles) hecha con un mismo grupo, un mismo repertorio, el mismo cuerpo de técnicos en un mismo periodo y con todas las salas llenas. Y eso nos obligó a tocar mejor, componer más y viajar más. Respondiendo a tu curiosidad, ciertamente Madredeus irrumpió a contracorriente. No sonábamos en la radio, nunca hemos ido a algún estudio de televisión, porque ni la nuestra es música de singles ni nuestros conciertos son para playback. Es más, ahora que estuvimos en Garibaldi les dije a mis compañeros: he ahí, ¿se acuerdan? Cuando iniciamos Madredeus yo les decía que todos debíamos caber, con todo e instrumentos, en un solo coche, en una mariachera, como le llaman a esos coches que tienen los mariachis en Garibaldi y son en los que viajan por las noches a dar sus serenatas. Una mariachera, qué más. Lo demás es viaje.

"Pero en aquel entonces todo era diferente. Ahora está montada toda una red mundial de productores y conciertos. Nosotros hacíamos al principio, en cambio, nuestras giras por Francia en circuitos culturales y en mariachera. Era mucho trabajo. El éxito nos quitó una vida. Empezaron las discusiones entre el grupo acerca de empresarios, contratos, viajes. Rodrigo (Leao, cofundador de Madredeus) ya estaba hasta aquí y decidió irse en 1994, porque quería estar en casa. Estábamos enmedio de las sesiones de grabación de O spiritu da paz y Ainda, discos que me gustan especialmente, y de firmar contrato con Wim Wenders. Con Rodrigo se fue Gabriel (Gomes) que era su amigo. Para sustituir a Rodrigo invité a Carlos Maria Trindade, que había estado conmigo en Los héroes del mal y a Júdice. Nuestro primer viaje a México, hace un par de años, fue el estreno de Madredeus.

"Mi obligación ahora es marítima: hacer nuevos barcos. Madredeus es como un barco-taller que construyó en su momento un sistema de hacer música muy curioso, porque nos presentamos en salas de rock de todos los países, en templos, en teatros... somos parte de jornadas musicales de la misma forma que lo hacían las antiguas compañías de teatro: preparar una obra, en nuestro caso un concierto y presentarla itinerando, volver a casa, escribir otro concierto, y volver al viaje. Mi mayor ambición era construir un barco. Cuando hacemos canciones nuevas, arreglos nuevos, sigo pensando en una música que resulte traducible, construir un repertorio que siendo portugués pueda ser comprendido por otras culturas. Un esquema de trabajo en ciclos y un miedo de mi parte enorme de en un momento dado no poder cumplir este ciclo: escribir un concierto para presentarlo en vivo durante un par de años y retornar a casa a escribir otro concierto.

"Para responder a tu curiosidad acerca del sentido que el viaje tiene para Madredeus, te diré que una vez consumada esta ambición de construir un barco, el viaje es la ilusión interna del grupo entero.''

(Madredeus culmina su gira mexicana con un par de conciertos: esta noche en la Sala Nezahualcóyotl, con localidades agotadas, y el lunes un concierto extra en el teatro Metropólitan, programado merced al incontenible éxito entre el público que tiene oído).
 
 

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